Delivery
Cobrar de más ahuyenta al cliente. Cobrar de menos (o no cobrar nada) te come el margen sin que te des cuenta. La mayoría de los locales chicos deciden el precio del envío "a ojo" — acá va una forma más concreta de pensarlo.
El envío tiene un costo real (el tiempo de alguien, la nafta o el cadete si tenés uno) que es independiente de lo que cobra el producto. Mezclar los dos números es lo que hace que termines regalando el delivery sin querer.
Si el cliente arma todo su pedido y recién al final se entera cuánto sale el envío, es más probable que abandone el pedido. Mostrar el costo de envío (o que sea gratis a partir de cierto monto) desde el principio genera más confianza y menos "pedidos fantasma" que nunca se confirman.
Podés dejar aclarado en la descripción de tu tienda cuál es tu política de envío (zona, costo, mínimo de compra), para que el cliente lo sepa antes de empezar a elegir productos — así el pedido que te llega por WhatsApp ya viene con esa decisión tomada, sin ida y vuelta.
Separando el costo real del delivery (tiempo, nafta o cadete) de la ganancia del producto, y después eligiendo una forma de aplicarlo: tarifa fija por zona, gratis desde un monto mínimo, o según distancia real.
Cuando querés incentivar pedidos más grandes — el cliente pide un poco más para llegar al mínimo, y vos solo absorbés el costo del envío cuando el pedido ya te conviene.
Porque genera pedidos abandonados — si el cliente arma todo el carrito y recién al final descubre cuánto sale el envío, es más probable que no confirme.
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